Por Doctor Ramon Ceballo
El comportamiento reciente del presidente Donald Trump marca un nuevo punto de deterioro en el discurso político contemporáneo. La difusión de una imagen generada por inteligencia artificial en la que se representa con rasgos asociados a Jesucristo, tras haber hecho previamente algo similar con la figura del Papa, no puede interpretarse como una simple excentricidad.
Se trata, en esencia, de una manifestación de narcisismo político
llevado al extremo y de una utilización irresponsable de símbolos profundamente
sagrados para millones de personas..



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