Por Dr. Ramón Ceballo
Cuando en una familia un niño causa la muerte de su
propio hermano, no se trata solo de una tragedia individual, sino de un hecho
que expone la violencia silenciosa que persiste en muchos hogares.
Este tipo de situaciones revela un impacto emocional profundo, capaz de
marcar de por vida no solo a los niños involucrados, sino también a todo el
núcleo familiar en América Latina.













.jpg)









