Por Doctor Ramon Ceballo
La soledad ha dejado de ser una simple experiencia emocional para convertirse en uno de los principales desafíos de salud pública del siglo XXI. Aunque tradicionalmente se asociaba con la vejez o con quienes vivían aislados, hoy afecta a personas de todas las edades, condiciones económicas y niveles educativos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que una de
cada seis personas en el mundo experimenta soledad, una realidad vinculada con
más de 871,000 muertes cada año. Esta situación ha llevado al organismo
internacional a considerarla una epidemia silenciosa, capaz de afectar
profundamente la salud mental, el bienestar físico y la cohesión social.
























