Por Dr. Ramón Ceballo
En pleno 2026, la República Dominicana sigue arrastrando una deuda histórica con su niñez. Más de seis de cada diez niños, niñas y adolescentes han sido sometidos a métodos violentos de disciplina dentro de sus propios hogares.
No se trata de un problema marginal ni de casos
aislados: es una realidad estructural que refleja fallas profundas en nuestro
modelo social, educativo y cultural.
























