Por Dr. Ramón Ceballo
Durante la campaña electoral era evidente que Adriano Espaillat conservaba un importante nivel de simpatía entre amplios sectores de la comunidad dominicana y latina.
Sin embargo, en política la simpatía no siempre se traduce en votos. La pregunta, por tanto, no es si era un candidato apreciado, sino por qué esa simpatía no fue suficiente para garantizar su victoria.
























