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martes, 17 de febrero de 2026

El Concepto de Gobierno en el pensamiento de Peña Gómez


Por Doctor Ramón Ceballo

Hablar del doctor José Francisco Peña Gómez es adentrarse en una de las construcciones doctrinales más sólidas de la democracia dominicana contemporánea. Su trayectoria política no puede entenderse únicamente como una carrera electoral.

Fue, ante todo, la edificación de un proyecto de transformación democrática que combinó nacionalismo, socialdemocracia y pragmatismo político para conquistar el poder por la vía institucional.

Peña Gómez vino de los estratos sociales más humildes de la sociedad dominicana y se convirtió en una de las principales figuras políticas de su tiempo. Su pensamiento se estructuró alrededor de la Revolución Democrática Nacional, con influencias del nacionalismo revolucionario impulsado por Víctor Raúl Haya de la Torre, propuesta que rechazaba la vía armada y apostaba por reformas profundas dentro del marco constitucional y se consolidó con el Socialismo Democrático.

En una América Latina marcada por dictaduras militares y por la polarización ideológica de la Guerra Fría, defendió una idea audaz: transformar sin destruir el orden democrático; avanzar sin aislar al país del sistema internacional y fortalecer el movimiento democrático de América Latina.

I. 1965: Soberanía y legitimidad democrática

El asesinato de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, la victoria electoral del PRD, el gobierno constitucional de Juan Bosch y la Guerra de Abril de 1965 marcaron el punto de maduración política de su pensamiento.

Tras el intento de restituir al presidente Bosch, la intervención militar ordenada por Lyndon B. Johnson colocó a la nación en una profunda crisis de soberanía.

Peña Gómez emergió como una de las voces civiles más firmes del constitucionalismo. Desde la radio defendió la legitimidad democrática del movimiento y denunció la intervención extranjera como una violación al derecho del pueblo dominicano a decidir su destino.

Allí se consolidó una constante en su pensamiento: sin soberanía, no puede existir democracia auténtica.

II. Inserción internacional: realismo estratégico

Peña Gómez comprendió que ningún proyecto democrático podía sostenerse de manera aislada en un mundo marcado por la polarización ideológica de la Guerra Fría. En ese contexto, a partir de la octava convención del Partido Revolucionario Dominicano, impulsó la proyección internacional de la organización, promoviendo su integración a la Internacional Socialista y el fortalecimiento de vínculos con sectores liberales y democráticos en Estados Unidos y otros espacios internacionales. 

Su objetivo era consolidar alianzas estratégicas que respaldaran la defensa de la democracia, la justicia social y la institucionalidad en la República Dominicana. No se trataba de subordinación ideológica, sino de blindaje político. Su objetivo era impedir que el la corriente liberal dominicana fuera etiquetada como extremista y crear condiciones internacionales favorables para la alternancia democrática.

III. Estrategia de alianzas: mayoría social y gobernabilidad

Consciente de que ningún partido podía desmontar por sí solo estructuras de poder heredadas desde la dictadura y prolongadas durante los gobiernos de Joaquín Balaguer, promovió amplias alianzas sociales y políticas.

Entre las alianzas políticas alcanzadas, destacan los acuerdos nacionales suscritos en Santiago de los Caballeros y Santo Domingo, concebidos para unificar las fuerzas democráticas, evitar la dispersión del voto y construir mayorías políticas con capacidad real de garantizar la gobernabilidad. 

Más que pactos coyunturales, estos acuerdos representaban mecanismos estratégicos para articular un bloque democrático-popular, orientado a sostener la estabilidad institucional y viabilizar la alternancia en el poder.

Para Peña Gómez, gobernar no era imponer, sino concertar.

IV. Gobierno compartido y “Primero la gente”

En los años noventa sintetizó su visión en la consigna “Primero la gente”, proponiendo un gobierno compartido y participativo.

Su concepción de gobierno descansaba en pilares fundamentales:

  • Participación y concertación social
  • Políticas públicas reales, no discursos vacíos
  • El ser humano como centro del desarrollo
  • Libertad con responsabilidad ética
  • Misión social del Estado y justicia fiscal
  • Seguridad alimentaria como obligación moral del Estado
  • Defensa de la soberanía y autodeterminación nacional

Para él, el crecimiento económico carecía de sentido si no elevaba la dignidad humana.

Mujer y política: igualdad como requisito del desarrollo

Un elemento esencial de su pensamiento fue la defensa del papel de la mujer en la sociedad. Sostenía que la incorporación activa de la mujer en los espacios de toma de decisiones, en la vida partidaria y en la formulación de políticas públicas no era una concesión, sino una condición indispensable para el desarrollo humano y la justicia social.

Entendía que la igualdad de oportunidades, el acceso a la educación, el empleo digno y la participación política femenina eran pilares para construir una sociedad verdaderamente democrática.

V. Síntesis doctrinal: poder para democratizar

Su pensamiento combinó tres dimensiones estratégicas:

  • Defensa de la soberanía y la democracia
  • Inserción internacional para proteger el proyecto democrático
  • Construcción de mayorías sociales y políticas para acceder al poder por vía electoral

Su legado fue doctrinal, político y ético. Demostró que en un país con tradición autoritaria era posible impulsar transformaciones profundas sin abandonar la democracia.

Participación Social y Concertación como Base del Gobierno

Peña Gómez concebía la gobernabilidad como un proceso pluralista y participativo. Sostenía que solo un gobierno concertado entre capital privado, sociedad civil y Estado puede enfrentar crisis estructurales.

Un gobierno legítimo se construye en diálogo permanente con la sociedad, promoviendo participación ciudadana real.

De las Palabras a los Hechos: Responsabilidad Pública y Acción Concreta

Fue crítico del discurso político vacío. Defendía que la política debía traducirse en resultados tangibles que mejoraran la vida de la población.

El Ser Humano como Centro del Desarrollo

Afirmaba que el hombre y la mujer son objeto y sujeto del desarrollo nacional.
El desarrollo no es solo crecimiento económico, sino dignidad, oportunidades e inclusión social.

Libertad y Responsabilidad Social

Defendía las libertades civiles, pero dentro de límites éticos que protegieran el bien común, evitando tanto el autoritarismo como el abuso de la libertad.

Misión Social del Estado y Justicia Fiscal

Consideraba que el Estado debe garantizar acceso equitativo a:

  • Educación
  • Salud
  • Empleo digno
  • Seguridad social

Promovía sistemas fiscales orientados a mejorar las condiciones de vida del pueblo.

La Obligación Moral de Alimentar al Pueblo

Planteaba que la seguridad alimentaria es una obligación ética del Estado.
El poder solo tiene sentido si protege la vida y la dignidad humana.

Autodeterminación de los Pueblos y Soberanía Popular

Defendía que solo los pueblos pueden decidir su sistema político y su modelo de desarrollo, rechazando imposiciones externas.

El fortalecimiento y la descentralización de las alcaldías formaron parte de la visión democrática impulsada por José Francisco Peña Gómez, quien concebía el poder local como un pilar esencial para profundizar la democracia en la República Dominicana.

Peña Gómez fue un promotor de importantes iniciativas legislativas orientadas a fortalecer la institucionalidad democrática y modernizar el Estado en la República Dominicana. Su visión política impulsaba la construcción de un marco jurídico capaz de garantizar derechos ciudadanos, fortalecer la transparencia pública, consolidar el sistema electoral y promover un Estado más cercano a las necesidades sociales, como base para un desarrollo democrático sostenible.

Conclusión: Democracia al servicio de la dignidad humana

José Francisco Peña Gómez fue un líder profundamente desprendido, y coherente, cuya vocación de servicio estuvo siempre por encima de cualquier ambición personal. Su vida política no se orientó a la acumulación de poder ni de privilegios, sino a la defensa de la democracia, la justicia social y la dignidad de los demás.

El concepto de gobierno en el pensamiento de Peña Gómez trasciende la administración del poder. Es una propuesta de democracia centrada en la dignidad humana, la justicia social, la participación activa y la responsabilidad ética del Estado.

Su proyecto buscaba algo profundamente transformador: conquistar el poder para democratizarlo y ponerlo al servicio de la gente.

El pensamiento político de José Francisco Peña Gómez se orientó a articular la libertad con responsabilidad social, la igualdad de oportunidades, la justicia fiscal, la concertación social y la autodeterminación de los pueblos, manteniendo plena vigencia para el análisis contemporáneo en América Latina.

Al integrar dimensiones éticas, sociales y políticas, su obra reivindica los valores esenciales de una democracia auténtica y solidaria, trascendiendo su tiempo y ofreciendo claves interpretativas valiosas para enfrentar los desafíos del presente.

Gobernar no es dominar, es servir.
No es excluir, es integrar.
No es prometer, es realizar.
Y, sobre todo, gobernar es dignificar.

Hoy, cuando la democracia enfrenta desafíos marcados por la corrupción, la impunidad y la peligrosa tendencia de ver el Estado como un botín, el pensamiento de José Francisco Peña Gómez sigue interpelando a la República Dominicana. Reflexionar sobre su legado no es un ejercicio del pasado, sino una responsabilidad del presente: preguntarnos qué significa hoy la democracia y qué papel asumimos en la construcción del futuro. 

Nos corresponde fortalecer las instituciones, enfrentar la corrupción y la impunidad, rechazar la apropiación del Estado por intereses particulares, trabajar para reducir las desigualdades y defender la dignidad humana como principio rector de la vida pública.