Por Doctor Ramón Ceballo
Durante mucho tiempo se consideró
que los trastornos de personalidad eran condiciones prácticamente permanentes,
difíciles de modificar y con escasas posibilidades de recuperación.
La evidencia científica actual ofrece una
perspectiva diferente. Los trastornos de personalidad, los cuales se agrupan tradicionalmente en
tres grandes grupos. Extraños o excéntricos, dramáticos, y emocionales o impulsivos, ansiosos o
temerosos, pueden tratarse y muchas personas logran una mejoría sustancial,
aunque recuperación no significa necesariamente que desaparezcan todos los
rasgos de personalidad.




































