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miércoles, 26 de agosto de 2026

Trastornos de personalidad: ¿una sentencia para toda la vida?

 

Por Doctor Ramón Ceballo

Durante mucho tiempo se consideró que los trastornos de personalidad eran condiciones prácticamente permanentes, difíciles de modificar y con escasas posibilidades de recuperación.

 La evidencia científica actual ofrece una perspectiva diferente. Los trastornos de personalidad,  los cuales se agrupan tradicionalmente en tres grandes grupos. Extraños o excéntricos, dramáticos, y  emocionales o impulsivos, ansiosos o temerosos, pueden tratarse y muchas personas logran una mejoría sustancial, aunque recuperación no significa necesariamente que desaparezcan todos los rasgos de personalidad.

Los trastornos de personalidad comprenden patrones persistentes de pensamiento, emociones y conductas que afectan la manera en que una persona se relaciona consigo misma, con los demás y con su entorno. Pueden generar dificultades importantes en las relaciones familiares, laborales y sociales. Sin embargo, su evolución no es necesariamente estática.

Una de las evidencias más importantes procede del seguimiento prospectivo de 24 años realizado por Zanarini y colaboradores. En pacientes con trastorno límite de la personalidad, la remisión sintomática sostenida alcanzó entre 77 % y 100 %, dependiendo del período de remisión considerado.

Sin embargo, la recuperación, que además exige un funcionamiento social y laboral adecuado, fue menor, entre 37 % y 60 %. En otros trastornos de personalidad, la remisión alcanzó entre 97 % y 100 %, mientras que la recuperación osciló entre 68 % y 89 %.

Estos resultados permiten distinguir dos conceptos fundamentales. Remisión significa que los síntomas dejan de cumplir determinados criterios clínicos durante un período establecido.

 Recuperación es un concepto más amplio: implica, además, alcanzar un funcionamiento satisfactorio en diferentes áreas de la vida. Por eso, una persona puede experimentar una importante reducción de sus síntomas y todavía necesitar apoyo para consolidar su vida familiar, laboral o social.

La psicoterapia es fundamental

El tratamiento depende del trastorno, su gravedad y las características de cada paciente. La psicoterapia ocupa un lugar central. En el trastorno límite de personalidad, por ejemplo, se utilizan intervenciones estructuradas como la terapia dialéctico-conductual y otras modalidades psicoterapéuticas especializadas.

Las guías clínicas recomiendan tratamientos organizados y suficientemente prolongados, adaptados a las necesidades y preferencias del paciente.

Los medicamentos tienen un papel diferente. No existe una medicación que, por sí misma, cure un trastorno de personalidad. Pueden utilizarse para determinadas enfermedades asociadas, como depresión, ansiedad o problemas relacionados con el consumo de sustancias.

En el trastorno límite, NICE desaconseja utilizar medicamentos específicamente para tratar el trastorno o sus síntomas individuales.

La actualización de 2024 de la Asociación Americana de Psiquiatría también subraya que el trastorno límite puede remitir y que sus síntomas pueden reducirse y manejarse mediante tratamientos basados en evidencia.

La conclusión más importante es que un diagnóstico de trastorno de personalidad no debe convertirse en una etiqueta de desesperanza. El pronóstico depende del trastorno, la gravedad, las condiciones asociadas, el apoyo disponible y la continuidad del tratamiento.

La recuperación puede ser gradual y no siempre lineal: pueden existir períodos de mejoría, recaídas y nuevas etapas de adaptación. Por eso, el objetivo no debe ser únicamente eliminar síntomas, sino ayudar a la persona a desarrollar mayor estabilidad emocional, relaciones saludables, capacidad de afrontar conflictos y un funcionamiento satisfactorio.

La evidencia contemporánea permite sustituir una antigua idea, los trastornos de personalidad son incurables, por otra mucho más rigurosa y humana, pueden ser persistentes y complejos, pero también pueden cambiar.

La recuperación es posible.