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viernes, 12 de diciembre de 2025

La doble moral de Trump caza al narcotráfico: mientras indulta traficantes

 


Por Doctor Ramón Ceballo

El 20 de enero de 2025 el presidente Donald J. Trump asumió su segundo mandato con una cadena de indultos y conmutaciones que dejó perplejos a analistas y legisladores. 

En las semanas y meses siguientes, la Casa Blanca concedió clemencias a decenas de condenados, entre ellos varios vinculados a delitos graves de drogas, justo cuando la administración declaraba una renovada ofensiva contra el narcotráfico en América Latina. 

El contraste entre el discurso punitivo y la práctica ejecutiva expone una clara e inquietante doble moral. 

¿Quiénes fueron indultados por delitos relacionados con drogas?

Según el registro oficial del Departamento de Justicia y la cobertura de medios, entre las personas indultadas o cuyo castigo fue conmutado desde el inicio del segundo mandato figuran varios condenados por delitos de narcotráfico o conspiración para distribuir drogas. Entre los casos más destacados están:

  • Ross William Ulbricht,  fundador del mercado en la dark web Silk Road, condenado por facilitar el comercio internacional de drogas por internet; recibió un perdón completo en enero de 2025. 
  • Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado en Nueva York por su papel en una conspiración para importar cocaína a EE. UU.; fue indultado el 1 de diciembre de 2025 según el registro oficial. 
  • Jean Pinkard,  conmutación por conspiración para poseer con intención de distribuir sustancias controladas (mencionada en la lista del DOJ, 4 de marzo de 2025). 
  • Michael Ray Harris,  figura cuyo expediente muestra condenas por conspiración para poseer con intención de distribuir cocaína y cargos relacionados; aparece en la lista de clemencias. 
  • Larry Hoover,  condenado por narcotráfico y crimen organizado; figura en las acciones de clemencia del 28 de mayo de 2025. 
  • Garnett Gilbert Smith,  condenado por conspiración para distribuir y poseer con intención de distribuir cocaína; incluido en la lista. 
  • Charles Lavar Tanner,  abreviado en registros por conspiración relacionada con distribución de grandes cantidades de cocaína; su nombre aparece en el listado de conmutaciones/pardones. 
  • Anabel Valenzuela,  condenada por conspiración para distribuir metanfetamina y delitos conexos; figura en la lista. 
  • Edward Ruben Sotelo y Joe Angelo Sotelo,  ambos con condenas de tipo conspiración y posesión con intención de distribuir importantes cantidades de cocaína; incluidos en las medidas de clemencia. 

(Esta lista no es exhaustiva, el registro público de la Oficina del Pardon Attorney muestra múltiples decisiones de clemencia, varias de ellas por delitos vinculados a drogas,  a lo largo de 2025). 

Hipocresía política, discurso duro fuera, perdón dentro

Mientras la Casa Blanca intensifica la retórica y las políticas dirigidas a “reducir el flujo” de fármacos hacia Estados Unidos, incluyendo presiones diplomáticas y operativos conjuntos en la región, la concesión de indultos a personas condenadas por traficar, conspirar o facilitar la circulación de drogas socava la credibilidad de ese enfoque. 

No es solo una contradicción retórica, se trata de actos concretos que liberan a actores cuya actividad, según las sentencias y las investigaciones, contribuyó directamente al daño público que la administración dice combatir. 

Los defensores de las clemencias alegan motivos como excesos procesales, errores judiciales o razones humanitarias. Pero cuando la lista incluye a figuras de alto perfil, fundadores de mercados globales de drogas en línea o exmandatarios condenados por conspiraciones masivas,  la narrativa de “justicia corregida” choca con la impresión de que ciertas personas reciben trato preferencial, por razones políticas, geopolíticas o de lealtad. 

Medios y políticos han señalado que indultar a protagonistas del comercio ilícito mientras se impulsa una política externa de mano dura crea la percepción de impunidad y selectividad. 

Impacto en Latinoamérica y la seguridad regional

El indulto a un exjefe de Estado latinoamericano condenado por narcotráfico, un hecho que provocó protestas y declaraciones críticas en la región,  tiene consecuencias diplomáticas claras, erosiona la cooperación con gobiernos locales que combaten redes ilícitas y alimenta la desconfianza entre aliados y sociedades que piden justicia por el daño causado por el narco. 

Al mismo tiempo, el mensaje contradictorio puede ser aprovechado por actores criminales para afirmar narrativas de impunidad o negociación política. 

La coherencia es un requisito de credibilidad

Gobernar contra las drogas requiere, además de recursos y cooperación internacional, coherencia moral y política. Una política que proclama mano dura en las cumbres diplomáticas pero abre la puerta a indultos para quienes participaron en el comercio ilícito termina por debilitar su propia eficacia. 

El asunto no es solo legal, el presidente tiene la facultad constitucional de perdonar,  sino político y ético, el uso selectivo del perdón, cuando choca con una retórica pública opuesta, parece menos una corrección judicial que un ejercicio de poder con costos reputacionales y prácticos para la lucha contra el narcotráfico