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jueves, 11 de diciembre de 2025

El Concepto de Gobierno en el Pensamiento del Dr. José Francisco Peña Gómez:

 


Hacia una Democracia Centrada en la Dignidad Humana

Por Doctor Ramon Ceballo

José Francisco Peña Gómez (1937-1998) se erige como una de las personalidades políticas más influyentes de la República Dominicana en el siglo XX y un referente de la socialdemocracia en América Latina. Fue líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tres veces candidato presidencial y alcalde del Distrito Nacional.

Su trayectoria estuvo marcada por la defensa de la democracia, la justicia social, la participación ciudadana y la dignidad humana, así como por un activismo que trascendió las fronteras nacionales y lo situó como figura relevante dentro de los movimientos socialdemócratas de la región.

La visión de Peña Gómez sobre el gobierno articuló principios humanistas, democráticos y sociales que buscan equilibrar libertad, justicia y bienestar social. Para él, el ejercicio gubernamental debía ir más allá de la mera administración estatal para convertirse en una fuerza transformadora de la sociedad, capaz de responder no solo a las necesidades materiales de la población, sino también a sus aspiraciones de autodeterminación y justicia social.

Participación Social y Concertación como Base del Gobierno

Peña Gómez concebía la gobernabilidad como un proceso pluralista y participativo. Sostenía que “sólo un gobierno concertado entre capital privado, sociedad civil y Estado puede sacar al mundo de la crisis de hoy”, destacando así la necesidad de alianzas estratégicas entre los distintos actores sociales para enfrentar problemáticas económicas y políticas profundas.

Esta idea incorpora una visión integradora del ejercicio gubernamental, en la que la cooperación entre sectores fortalece tanto la legitimidad como la eficacia del Estado   

Para él, un gobierno legítimo no se limita a la burocracia estatal, sino que se construye en diálogo permanente con la sociedad, promoviendo la participación activa de ciudadanas y ciudadanos y estableciendo mecanismos de concertación que articulen pluralismo político y cohesión social.

De las Palabras a los Hechos: Responsabilidad Pública y Acción Concreta

Peña Gómez fue crítico de los discursos políticos vacíos que no se traducen en resultados palpables. Su insistencia en la responsabilidad pragmática del gobierno se resume en la afirmación de que “la nación está cansada de palabras, discursos, promesas. La nación nos pide ahora realizaciones y hechos”.

Con esta declaración, subrayó la obligación de transformar las propuestas en acciones concretas que mejoren la vida de la población.

Esta postura refleja un compromiso con una gestión pública eficaz y orientada al servicio, en la que los objetivos declarados por los líderes políticos se conviertan en políticas públicas tangibles y sostenibles.

El Ser Humano como Centro del Desarrollo

El núcleo de la visión de Peña Gómez sobre el gobierno es claramente antropocéntrico. Al afirmar que “el hombre y la mujer son el objeto y el sujeto del desarrollo nacional”, colocó a las personas en el centro del proyecto político y social.

Esta concepción humanista entiende el desarrollo no solo como crecimiento económico, sino como elevación de la dignidad, la igualdad de oportunidades y la plena realización de las capacidades humanas, valores que deben guiar toda política pública.

Libertad y Responsabilidad Social

Si bien Peña Gómez defendía las libertades civiles como pilares de toda democracia, también sostenía que estas deben ejercerse dentro de límites éticos que preserven el bien común.

Su reflexión de que “tan dañinos a los pueblos son los gobiernos autoritarios como los que permiten que se abuse de la libertad” resalta un equilibrio entre los derechos individuales y las responsabilidades colectivas, evitando tanto el autoritarismo como el libertinaje y promoviendo un orden social basado en respeto y justicia.

Misión Social del Estado y Justicia Fiscal

Peña Gómez entendía la función del Estado como garante del bienestar básico de la población. En su visión, “la misión de todo gobierno que se precie de defender los derechos de los pueblos debe ser la satisfacción plena de las necesidades humanas”, lo que implica priorizar el acceso equitativo a servicios fundamentales como educación, salud, seguridad y condiciones dignas de empleo.

Esta orientación pone de manifiesto una concepción de la acción gubernamental profundamente social y comprometida con la equidad.

En la misma línea, destacaba que “todo sistema fiscal justo debe tener como una de sus metas supremas la mejoría en las condiciones de vida y trabajo del hombre”, enfatizando la importancia de un enfoque redistributivo en las políticas económicas que favorezcan la inclusión social y reduzcan las desigualdades estructurales.

La Obligación Moral de Alimentar al Pueblo

En una poderosa metáfora sobre responsabilidad estatal, Peña Gómez afirmó que “el primer deber de un padre de familia es alimentar su familia y la primera obligación de un gobierno es alimentar a su pueblo”.

Esta expresión sintetiza su enfoque humanista y social, donde la seguridad alimentaria y las condiciones materiales de vida se elevan a prioridades políticas fundamentales, articulando el papel del Estado como garante del bienestar básico de todos los ciudadanos.

 

Autodeterminación de los Pueblos y Soberanía Popular

Además de su enfoque centrado en la justicia social interna, Peña Gómez expresó su compromiso con el principio de soberanía popular y autodeterminación, afirmando que “solo a los pueblos les corresponde la tarea de elegir su sistema de vida y de gobierno”.

Esta máxima subraya la importancia de que los modelos de organización política y los sistemas de gobierno surjan de la voluntad libremente expresada por las comunidades, rechazando imposiciones externas o decisiones tomadas por élites que no representen a la mayoría.

Conclusión: Un Legado para la Democracia Contemporánea

El legado intelectual de José Francisco Peña Gómez configura una propuesta de gobierno orientada al servicio de las personas, centrada en la dignidad humana, la justicia social y la participación democrática.

Su pensamiento político, que articula libertad responsable, igualdad de oportunidades, justicia fiscal, concertación social y autodeterminación de los pueblos, sigue siendo relevante para el análisis contemporáneo en América Latina. Integrando dimensiones éticas, sociales y políticas, su obra reivindica valores fundamentales de una democracia auténtica y solidaria, trascendiendo su tiempo y ofreciendo perspectivas útiles para los desafíos actuales.