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viernes, 24 de abril de 2026

Abril de 1965: memoria, dignidad y deuda histórica

 


Por Doctor Ramón Ceballo

A 61 años del estallido de abril, la reflexión vuelve a tocar una fibra profunda de la identidad dominicana. 

La historia, muchas veces escrita desde la conveniencia, ha sido ingrata con quienes eligieron el fuego del combate por principios, en lugar de los privilegios del poder.

Hoy, 24 de abril, la República Dominicana se mira en el espejo de su pasado. No se trata solo de recordar la Guerra de Abril de 1965, sino de reconocer el momento en que la dignidad nacional se alzó frente a la intervención extranjera y la ruptura del orden constitucional.

Resuenan con fuerza los nombres que defendieron el honor en las calles de Santo Domingo:

  • ¡Que viva Francisco Alberto Caamaño Deñó! Símbolo de resistencia y voluntad inquebrantable.
  • ¡Que viva Rafael Tomás Fernández Domínguez! Ideólogo cuyo sacrificio marcó el camino del honor militar.
  • ¡Que viva José Francisco Peña Gómez! Voz que despertó la conciencia popular desde la radio.

Resulta una ironía dolorosa que, mientras disfrutamos de libertades conquistadas, la memoria de estos hombres y mujeres quede reducida a menciones ocasionales. Su lucha no buscaba posiciones; aspiraba a devolverle el rumbo ético a una nación herida.

Enfrentar una invasión extranjera, aun cuando el costo era la vida, no admite indiferencia. Ese legado representa el vínculo entre el honor militar y la convicción democrática, valores que hoy parecen diluirse en medio del ruido político.

Recordar abril no es un acto de nostalgia, sino de justicia. Rechacemos, con la misma firmeza de entonces, a quienes prefieren la sumisión a intereses externos antes que la defensa de la soberanía nacional.

Si el sacrificio de aquellos héroes se desvanece en la comodidad del presente, corremos el riesgo de perder el rumbo como nación.

¡Gloria eterna a los constitucionalistas!
¡Por una memoria que no se oxide con el tiempo!